Otros días me decía que me siente con él a completar un crucigrama o a ver los deportes, pero yo siempre me negaba, según yo tenía cosas más divertidas que hacer.
Habían días que hasta me pedía que lo ayudara a cocinar, que aprendiera con él a hacer Lomo Saltado o Carapulcra, pero yo prefería jugar videojuegos o estar en la computadora.
Hace más de un año pasó a mejor vida, hace 1 año y dos meses partió hacia donde todos nos dirigimos. Aún sigo pensando en qué habría sucedido si yo le decía que sí, en vez de irme y pensar en que no merecía mi tiempo.
Ahora, me arrepiento de no haber escuchado sus consejos, él sabia tanto y había vivido tanto que me podría haber evitado muchos problemas. Lamento no haber conversado con él, no jugar con él, hubiera aprendido mucho de solo pasar tiempo de calidad junto a él.
Amigos lectores, no dejemos pasar esta oportunidad, y si ya la dejamos pasar, pues no cometamos el mismo error con otros adultos mayores. Ellos tienen mucho que enseñarnos, saben las cosas no porque se les ocurra, sino porque ya les sucedió. Démosle a nuestros abuelos, tíos, ancianos, el lugar que se merecen mientras podamos, porque ninguno sabe si el día de mañana estarán con nosotros.
Paz y bien.
Aprovechemos este tesoro que tenemos a nuestro lado.
