Japón, con 128 millones de habitantes, es una de
las sociedades de más rápido envejecimiento del mundo. Tiene uno de los más
bajos índices de natalidad y una de las mayores esperanzas de vida, una realidad
que preocupa a las autoridades niponas por las consecuencias futuras que pueda
tener sobre el sistema de pensiones y la atención médica de la población.
Y es que, tradiciones aparte, los datos demuestran el rápido envejecimiento de la sociedad japonesa. Según fuentes del Ministerio de Salud, Trabajo y Bienestar, este país tiene el número de personas centenarias más elevado del mundo: 47.756, lo que representa un aumento de 3.307 personas respecto al año pasado y cuatro veces más que hace doce años.
Su mayoría son mujeres (87,1%) y la más vieja, Chiyono Hasegawa, tiene 114 años.
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