La prevalencia de enfermedades y discapacidades aumenta con la edad. Estadísticamente se sabe que al pasar los 70 años hay un 15% a 40% de posibilidades de tener ancianos sin enfermedad objetivable.
Al respecto, se ha establecido una clasificación:
1.- Anciano sano. No tiene enfermedades objetivables. Su capacidad funcional está bien conservada. Es independiente. Carece de enfermedad mental.
2.- Anciano enfermo. Anciano sano con una enfermedad aguda. Se comporta como un paciente crónico, pero no tiene un mal de fondo.
3.- Anciano frágil. Está en alto riesgo de ser dependiente. Tiene una o varias enfermedades de base que, cuando están compensadas, le permiten mantener su independencia. Debido al delicado equilibrio socio-familiar, se le puede definir como personas en etapa de prediscapacidad.
4.- Paciente geriátrico. Padece uno o más males de base crónicos y evolucionados. Tiene evidente discapacidad. Son dependientes y, en muchos casos, hay compromiso de la función cerebral.
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